Buscando la paz ?>

Buscando la paz

Me llama hoy mi mamá para decirme que está muy preocupada por lo que pasó el fin de semana… yo sólo fui a almorzar con mi familia, como lo hago todos los domingos. Claramente, la frecuencia de vernos ya no es la misma desde que dejé mi antigua casa, por lo que siempre se esmeran en que mi visitas sean lo más placenteras posibles. Pero no todo resulta como se planea y terminó el día con un par de tensos momentos, en lo que si bien yo opinaba y me expresaba abiertamente, no estaba involucrada.

Pobre mi madre, que tiene que enfrentar problemas que se esbozan sin evidente solución. Angustiada e impaciente, me repite que no volverá a suceder… que mis visitas son sagradas y no quiere importunar mi tranquilidad. 

Y al igual que el rey del cuento a continuación, mi paz interior no se encuentra en el supuesto día perfecto, sino en el bienestar emocional y espiritual, esa tranquilidad profunda que llega cuando uno es capaz de desconectarse de los pensamientos inquietantes, inútiles o amenazantes, y alcanzar a comprender la verdadera realidad… así soy consciente de las incontables maravillas que me ofrece la vida, dentro de ellas, la gran suerte de tener una mamá como la mía.

“Había una vez un Rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.

Muchos artistas lo intentaron… El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas. Pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico. Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio de del rugir del la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido… la paz perfecta.

El Rey escogió la segunda.

Porque, explicaba el Rey, Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz.”

Foto: Margarida Colorida

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