Está en la naturaleza humana el querer sentir que lo que estamos haciendo es correcto, adecuado y lógico. Cuando estamos confrontados con algo que sugiere que nuestras prácticas actuales no son las mejores, es incómodo. Podemos considerar que nuestras elecciones pueden no haber sido las mejores, que es muy preocupante, o podemos rechazar esta premisa sin considerarla verdaderamente, de modo de no sentirnos mal sobre nuestras acciones. Ese es el camino más cómodo. Y hacemos esto buscando en nuestras mentes muchos argumentos de por qué el resto debe estar equivocado, y así justificar nuestro comportamiento actual.
Piensa en esto por un momento: Nuestro sentimiento de que nuestras actuales acciones son correctas, no están basadas en nuestros argumentos. Por el contrario, nuestras acciones vienen primero y luego llegan los argumentos para tratar de apoyar estas acciones. Si fueran realmente lógicas, consideraríamos las evidencia primero y luego decidiríamos el mejor curso de acción. Pero a menudo lo tenemos al revés, porque es demasiado difícil de aceptar que podríamos estar equivocados.
En un primer momento de mi vida, yo estaba en la misma posición que la mayoría de la gente. Mis hábitos cambiaron luego que mi marido leyera un libro acerca de como comer saludablemente. En todo caso, ya llevaba un buen tiempo disminuyendo el consumo de carnes, pero no me atrevía a dar el paso definitivo de dejarlas para siempre. Crecí comiendo carne, y me gustaba. Y había otra razón: mi familia mitad árabe y mitad española es fuertemente carnívora, siendo la comida una causal de unión y conexión. Aceptar la premisa del libro realmente significaba que tenía que admitir que tal vez no había hecho la mejor elección. Entonces empecé a buscar puntos de defensa para justificar mi comportamiento. Pero en el fondo sabía que me estaba engañado a mí misma, y practicando una forma de cobardía intelectual. Cuando consideré los argumentos con honestidad, dejé de comer animales. Eso fue hace más de un año y es absolutamente la mejor decisión que he tomado.


El día 10 de diciembre de 2009, por onceavo año consecutivo, se conmemorará en el mundo el Día Internacional de los Derechos Animales. Desde el año 1997, numerosos grupos y asociaciones recordamos cada 10 de diciembre a los billones de animales que son víctimas inocentes de la ciencia, del entretenimiento, de la dieta y de los caprichos de los seres humanos.

No me había dado cuenta de lo buen maestro que es Pantro… y es que la naturaleza a través del comportamiento animal tiene mucho por enseñarnos. Hay varias actitudes que podríamos imitar de la filosofía canina a nuestro diario vivir.
Inmediatamente después de cada sesión de alimentación forzada el ave sufre ahogo y diarrea. El crecimiento anormal del hígado le impide respirar y hace que todos sus movimientos sean extremadamente dolorosos.






