1. Riqueza sin trabajo
2. Placer sin conciencia
3. Conocimiento sin carácter
4. Comercio sin moralidad
5. Ciencia sin humanidad
6. Adoración sin sacrificio
7. Política sin principios
—Mahatma Gandhi
Quisiera recordar a Mahatma Gandhi, cuando dijo que “el problema con el ojo por ojo es que todo el mundo se quedará ciego algún día”
Imagen: William L. Shirer
El Principito cumple 65 años y es lo más especial que he leído… es un libro que siempre he tenido presente y lo recuerdo tan bien porque en la gran biblioteca de mi papá, siempre sobrealía y me llamaba la atención… miraba sus dibujos y leía siempre el principio, cuando el autor describe un dibujo que hizo cuando era niño de una boa constrictor que se traga un elefante.
Después muy contento con su elefante tragado por una serpiente, enseñaba su dibujo a varias personas mayores, preguntando si les asustaba, a lo que los mayores respondían: “¿Por qué debería dar miedo un sombrero? Disgustado por la falta de imaginación de los adultos, el Principito decide cambiar de oficio…
Es un libro con una mezcla perfecta de candidez y profundidad inolvidable… bueno, es que la idea del autor no era hacer una cuento infantil sino una reflexión personal para que el hombre se encontrara a si mismo y encontrara sus valores, y nunca perdiera el espíritu de niño que hay en su interior.
Una de las partes que me encanta es la dedicatoria, me parece la dedicatoria más tierna y dulce jamás leída, dice así:
Dedicatoria: a Leon Werth
Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños.
Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños… pero pocas de ellas lo recuerdan.
La frase que me encantó: “Lo Más Importante es Invisible” y es que la amistad no se puede ver, pero sí sentir y vivir como lo hicieron el principito y el piloto, o el principito y el zorro.
“Todas las religiones están en lo correcto de una forma u otra. Son correctas cuando son entendidas metafóricamente. Pero cuando se quedan estancadas en sus propias metáforas, interpretándolas como hechos, entonces estás en problemas.”
-Joseph Campbell
Hoy mi intención era averiguar en internet si es posible ser budista y cristiano a la vez… y por ahí navegando me di cuenta que existe una obra aún insuficientemente conocida en el mundo hispanoparlante, Las Máscaras de Dios, de Joseph Campbell. Este académico norteamericano (1904-1987), dedicó su vida al estudio de las mitologías y religiones comparadas y alcanzó reconocimiento internacional en 1949 con su libro El Héroe con Mil Caras.
En “Las Máscaras de Dios” reúne el fruto de casi siete décadas de apasionada investigación y meditación sobre el fenómeno religioso, enfocado desde diversas perspectivas culturales y disciplinas. Es una obra que cubre desde los inicios de la especie humana hasta el segundo tercio del siglo XX, escrita con elegante sencillez, en lenguaje accesible a cualquier lector, cuya redacción llevó al autor doce años, dividida en cuatro tomos: Mitología Primitiva (Vol. I), Mitología Oriental (Vol. II), Mitología Occidental (Vol. III) y Mitología Creativa (Vol. IV).
El título alude a su idea central, de que las religiones y mitologías “son metáforas” de Dios. Cabe precisar que el término “mitología” no con lleva aquí, en absoluto, connotación peyorativa alguna. El estudio comparativo de todas las mitologías del mundo, por igual, conduce a ver la historia cultural de la humanidad como una unidad. “Porque (explica) encontramos que temas tales como el robo del fuego, el diluvio, la tierra de los muertos, el nacimiento virginal y el héroe resucitado tienen una distribución mundial; aparecen por doquier, en nuevas combinaciones, aunque son, como los cristales de uncaleidoscopio, sólo unos pocos, y siempre los mismos”. Esta es la piedra basal del pensamiento de Campbell.