Si quieres saber si tu matrimonio va a sobrevivir, mira antiguos álbumes de fotos de tu marido (o mujer).
Psicólogos han descubierto que la cantidad de veces que salga una persona sonriendo en antiguas fotografías, puede predecir su posterior éxito en el matrimonio.
En una prueba, un grupo de investigadores examinaron el anuario de fotos de una universidad, y valoraron la intensidad de las sonrisas de 1 a 10. Ninguna de las personas que quedaron en el 10% con mayor nivel de sonrisa se había divorciado, mientras que dentro del 10% inferior de sonrientes, uno de cada cuatro había tenido un matrimonio que terminó. (La puntuación se basó en el estiramiento de dos músculos: uno que tira la boca para arriba, y el que crea las arrugas alrededor de los ojos.)
En un segundo ensayo, el equipo de investigación le pidió a las personas mayores de 65 años que les proporcionaran fotos de su infancia (la edad promedio de las imágenes fue de 10 años). Los investigadores tomaron nota de las sonrisa de cada persona, y encontraron que sólo el 11 por ciento de los más sonrientes se había divorciado, mientras que el 31 por ciento de la gente con el ceño fruncido había experimentado un matrimonio roto.
En general, los resultados indican que las personas que reflejan tristeza en las fotos, tienen cinco veces más probabilidades de pasar por un divorcio, que las personas que sonríen habitaulamente.
Mientras que la conexión es sorprendente, los investigadores subrayan que no pueden concluir nada sobre la causa de la correlación.
“Tal vez la sonrisa representa una disposición positiva hacia la vida”, dijo el líder del estudio Matthew Hertenstein, psicólogo de la Universidad DePauw en Indiana. “O quizás la gente sonriente, atrae gente feliz, y la combinación puede dar lugar a una mayor probabilidad de un matrimonio de larga duración. En realidad, no sabemos con certeza que lo está causando.”
Cuando me casé supe que a pesar de todo lo maravilloso que me traería el matrimonio, debería acostumbrarme a compartir ciertas actividades que solía disfrutar yo sola. La primera situación surgió cuando tuvimos que tomar la decisión de tener o no, la televisión en el dormitorio. En un principio y llevados por todos los ideales de una pareja recién casada, intentamos abstenernos de la tv, para supuestamente “no perder la comunicación”. Pero no alcanzó a pasar más que un par de semanas, cuando un día con valentía, concluímos que extrañabamos la transmisión.
Ahora el asunto apuntaba a quien se apropiaría del control remoto. Por suerte, él no es de esos típicos hombres que se pasean por todos los canales, sin poder decidirse cual dejar. Lo bueno es que tenemos gustos bien parecidos y preferimos ante todo ver alguna de nuestras series, como por ejemplo Lost, Heroes, Dexter, Desperate Housewives, Big Love, 24, Brothers and Sisters, Flashpoint, Dr. House, Prison Break, Battlestar Galactica, etc… y varias más. Y es que no hay nada más rico que en un frío día de invierno, llevarse la bandeja con el almuerzo a la cama y ver algo de lo que hemos bajado por el computador.
Lo que encuentro un poco más difícil, es cuando uno de los dos quiere descansar y el otro está pegadísimo viendo tele hasta tarde. Se vuelve imposible conciliar el sueño, con esos luminosos flashes que lanza la pantalla en la oscuridad… lo único que provocan es un desagrado que no es lo más recomendable antes de dormir.
Increíble lo rápido que pasa el tiempo… ya llegamos a diciembre y con ello la temporada navideña está en pleno apogeo.
Todo el ajetreo y el bullicio de estos tiempos puede empezar a sentirse muy estresante. Para mantener el nivel de estrés controlado, hay que tratar de dedicar algunos momentos para meditar cada día.
No hay necesidad de decir “oohhmm” y sentarse en la posición de loto, aunque si estás dispuesto a esto, mucho mejor… en todo caso, la idea es disminuir el nivel de estrés con unos sencillos pasos:
Toma 10 minutos cada día para meditar y verás como se reducen los niveles de estrés. También es muy importante hacer ejercicio, comer saludable y dormir las horas necesarias para obtener la cantidad adecuada de sueño… haciendo un hábito de todo esto, te ayudará a manejar mejor el estrés.
Hoy estoy de aniversario… y la verdad, no le presto mayor atención a la cantidad de años que hemos cumplido, ni a las súper celebraciones que supuestamente debemos festejar, sino a el saber que cada día que hemos pasado juntos, ha mantenido mi vida en felicidad y eso habla por si mismo.
Aparentemente, esta postura (cada uno para su lado) podría parecer como una postura enojada, las secuelas de una acalorada discusión o de años de diferencia.
En realidad esta postura es una elegante expresión de dos personas en un sublime acuerdo acerca de la supremacía de la comodidad personal. Ambas partes creen que cuando toca tomar una buena noche de sueño, los lados de la cama son los más importantes, y ambos son lo suficientemente prácticos como para reconocer que la única manera de sacar mejor rendimiento a la cama es estando cada uno a un lado.
Recibí un mail de una muy buena amiga que no veía desde que terminamos la universidad… claramente teníamos que juntarnos; le pregunto la dirección de su oficina para buscar un punto intermedio y me doy cuenta que trabaja en el edificio que está al frente del mío… nada más hace falta: que una de las dos cruce la calle.
Quedamos de vernos en el café que está al lado de su oficina y después del abrazón que le di, nos sentamos y me actualizó en algunos aspectos de su vida… nada muy profundo personal, porque teníamos poco rato… así me empezó a contar de todas sus amigas: la coté se separó, la carola también… yo le contaba de mi amigo separado a los meses de casado y mi otra amiga que se unió al grupo, aportaba sin sorpresa que casi no le quedaban amigas viviendo con sus maridos.
Nuestra conversación se tornó completamente a descubrir el porque del no-entendimiento marital que lleva a tomar decisiones tan drásticas y por sobre todo tan rápidas… mis conclusiones fueron:
Nuestros padres nos contaron una y otra noche el famoso cuento de la Cenicienta y el Príncipe Azul, que se enamoraron y vivieron felices por siempre… y hacen ver esto ¡tan fácil!. Como es conocido, las estadísticas reportan que uno de cada dos matrimonios no logran llegar al: “Hasta que las muerte los separe”
. ¿A qué se debe?

Porque para amar se debe poseer PACIENCIA en los momentos en que el mismo amor te pone a prueba.
El verdadero amor se escribe con “P”, porque para olvidar un mal recuerdo debe de existir PERDÓN antes que el odio entre a aquellos que se aman.
Amor se escribe con “P”… porque para obtener lo que deseas, debes de PERSEVERAR hasta alcanzar lo que te has propuesto.
El sincero amor se escribe con “P”… porque la PACIENCIA, el PERDÓN y la PERSEVERANCIA son ingredientes necesarios para que un amor perdure.
Porque amor es también…. una PALABRA dicha a tiempo…
Es el PERMITIRSE volver a confiar…
Es PERMANECER en silencio escuchando al otro…
Es esa PASIÓN, que nos llena de estrellitas los ojos al pronunciar el nombre del que amamos…
El amor se escribe con “P”… Porque son esas PEQUEÑAS cosas que nos unen al ser amado día tras día.
Om Shanti Shanti Shantihi