He estado pensando mucho acerca de cómo vemos el yoga en occidente y esto es lo que creo: Cuando tomas las herramientas de una estructura de pensamiento que ha estado utilizando un sistema extranjero y lo aplicas dentro de tu cultura, los resultados probablemente queden distorsionados.
El occidente ve la realidad desde una perspectiva reduccionista y materialista. Y no me refiero a que pasamos demasiado tiempo de compras y reduciendo salsas en la cocina… aunque eso puede ser cierto. Lo que estoy diciendo es que la manera en que pensamos sobre la salud y la ciencia, nos limita en la forma en que pensamos sobre el yoga.
Piensa en nuestro sistema médico. Casi todo es una especialidad, si tienes un problema en el corazón vas a un cardiólogo, si tienes problemas a los huesos, a un reumatólogo. Nuestra visión es muy específica. El cuerpo se construye de diversos componentes, como un auto. Así que si quieres arreglarlo, solo tienes que arreglar la pieza rota. El cuerpo es material y eso es lo que importa. La mente es un epifenómeno del cuerpo. Y la conciencia es algo que (los científicos admiten a regañadientes) nace del cerebro.
Hay algunos beneficios en esas estructuras de pensamiento, pero el problema es que yo no soy un auto. Una vez traté de hablar con un traumatólogo acerca de un mal que me pronosticó llamado Dedo en Resorte, el cual tuve varias veces, y le dije que yo pensaba que podría estar relacionado con mi tensión y/o rigidez mental (que vivía en ese momento de mi vida) y que quizás por eso tendía a apretar más de la cuenta todo lo que agarraba con mi mano… él me miró como si yo fuera de Venus, y dijo: “Trate de no pensar más de la cuenta”.
No desacredito que la causa pudo haber sido un traumatismo provocado por trabajos manuales repetidos o tal vez una predisposición innata congénita a padecer enfermedades inflamatorias, pero mi idea era que si bien puedo tener cierta tendencia genética o lo que sea, mi mente estaba ayudando a que se manifestara.
Como occidentales, somos mayormente partidarios inconscientes de paradigmas reduccionistas científicos. Y no es que nos compremos todo lo que la ciencia nos diga, es sólo parte de cómo se nos enseña a pensar. Es la manera occidental. Y así como profesores de yoga, es muy natural para nosotros pensar de esta manera también. El yoga es bueno para la salud, así que si necesitas elongar tus isquiotibiales, el yoga lo hace por ti. ¿Necesitas bajar de peso? tenemos una clase de yoga ultra exigente por aquí. ¿Necesitas equilibrar tu tiroides? no hay problema, el paro sobre hombros es la solución.
Mira la manera en que nivelan las clases de yoga en este país. Normalmente, parten con Principiantes, y luego continúan con Nivel 2, 3 y 4. A medida que te acercas al nivel 4, tu pie ya está detrás de la cabeza, muy probablemente mientras está invertido y torcido. Esta estructura es totalmente occidental: cuanto más difícil y dura sea la asana, más avanzado te encuentras en el yoga.




Póngase cómodo e intente relajarse un momento. Inhale profundamente. Y exhale despacio. No hay ninguna prisa. ¿De qué humor se despierta por las mañanas? ¿Qué tal le van sus relaciones personales y profesionales? ¿Cómo se encuentra cuando regresa del trabajo? Ahora eche un vistazo a su rutina laboral. Cuando está en la oficina, ¿qué emociones, sentimientos y estados de ánimo prevalecen más en su interior? ¿El malestar o el bienestar? ¿El miedo o la confianza? ¿La tristeza o la alegría? ¿El conflicto o la paz? Sea sincero consigo mismo. ¿Cómo se siente con respecto a su vida?
Llevar un estilo de vida saludable no depende de un sola cosa, sino que de la interacción balanceada de varios aspectos, como tener cuidado con nuestra alimentación, practicar ejercicio con regularidad, mantener adecuadas relaciones afectivas, contar con hábitos de descanso efectivos y controlar el estrés. Aquí van 18 ítems esenciales para una vida sana, al menos físicamente:
Todos los seres humanos hemos caído en enojos descontrolados más de una vez… yo misma tuve que aprender a controlar mi ira respirando una y mil veces antes de estallar. La verdad que desconozco si es algo genético o aprendido, pero lo que si sé, es que la conducta agresiva es parte de la realidad cotidiana. Yo vivo al lado de una rotonda con alto tráfico y constante congestión, y es increíble como escucho a diario los bocinazos, palabrotas y gestos inapropiados de la mayoría de los conductores. En una ocasión, un loco se bajó de su camioneta a amenazarme, luego que él se cruzara en frente mío y casi me chocara… que miedo!
He tratado de dejarla, de disminuir su consumo o al menos reemplazarla por soya, pero mi grado de adicción a la sal se me ha vuelto incontrolable… no puedo comer nada que no esté bañado en un mar de sal y de la gruesa, cosa que pueda morder y degustar cada trocito.




