Tengo la suerte de tener una hermana tripulante de Lan que me lleva a viajar por el mundo con ella. Nuestro últimos y más recientes viajes fueron a New York, Isla de Pascua y Nueva Zelanda… y que mejor que ausentarse un poquito de este congelado invierno, para disfrutar y contemplar estos misteriosos lugares.
En cada ciudad, he conocido, probado, comido y compartido … y así me he fascinado descubriendo los más deslumbrantes paisajes y culturas. Tanto exterior, me ha llevado a una intensa expedición interior…
Por ahí encontré un libro que comparaba la vida con un viaje en tren. Una comparación extremadamente interesante cuando es bien interpretada.
Interesante, porque nuestra vida es como un viaje en tren, llena de embarques y desembarques, de pequeños accidentes en el camino, de sorpresas agradables, con algunas subidas y bajadas tristes.
Cuando nacemos y subimos al tren, encontramos dos personas queridas que nos harán conocer el viaje hasta el fin: nuestros padres.
Lamentablemente, ellos en alguna estación se bajaran para no volver a subir más. Quedaremos huérfanos de su cariño, protección y afecto. Pero a pesar de esto, nuestro viaje debe continuar; conoceremos otras personas interesantes, durante la larga travesía, subirán nuestros hermanos, amigos y amores.
Nunca tuve la idea de independizarme e irme de mi casa a menos que fuera del brazo de mi marido. La verdad, que por más que en ciertos momentos hubieran roces o que muchas veces fuera necesario ponerse de acuerdo en varios temas cotidianos, para mí siempre fue mejor opción el haber compartido y aprovechado los días con mis papás y hermanos, en vez de haberme emancipado e irme ido a vivir sola.
Ahora ya tengo mi propia familia, y aunque aún hay varias veces que extraño el vivir con mi papás, creo que pocas cosas se comparan con la magia de despertarse y ver la cara del ser amado a poquitos centímetros.
Bueno, una ventaja de no vivir en mi ex-casa, es que te echan de menos, y después te regalonean el doble! Aquí dejo 11 cosas que extraño de cuando vivía con mis papás:
¿Cual es la diferencia entre enamoramiento y amor?
Sentimos enamoramiento cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos y dejamos caer frente a él o ella las barreras que nos separan de los demás. Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos más íntimos, tenemos la sensación de que, por fin, hicimos una conexión con alguien. Este sentimiento nos produce gran placer, hasta la química de nuestro cuerpo cambia, dentro de él se producen unas sustancias llamadas endorfinas. Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y atontados. Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona más maravillosa del mundo.
Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados. Así es. El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación.
No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario es maravilloso. Sin embargo es solo el principio.
Muchas personas son adictas a estar enamoradas. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido alguien nuevo desaparece; cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban.
El verdadero amor no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallos y quieres ayudarle a superarlos. Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende. El amor verdadero esta basado en la realidad, no en un sueño de que no encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada. Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo, pero no es perfecta ni tu tampoco.
Encontraste a tu alma gemela, pero también los gemelos discuten y también tienen diferencias. Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla.
El amor es una decisión consciente. Muchas veces oímos de personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo.
¿Qué es tan simple como comer una manzana? Y más aún, que podría ser más sagrado o profundo? Cuando nos comemos una manzana, no estamos simplemente comiendo una manzana como una cosa separada. La manzana entra en nosotros, se disuelve dentro de nosotros, nos contribuye, y se convierte en nosotros. Cada manzana es una manifestación de mucho más! Así nos estamos comiendo la lluvia y las nubes y todos los árboles que existieron antes para que este árbol se manifestara… y las lágrimas, el sudor, los cuerpos y las respiraciones de innumerables generaciones de animales, plantas y personas que contribuyeron a la alimentación del manzano.
Cuando vemos una manzana, vemos el universo entero. Todos los planetas y las estrellas, nuestro sol y la luna, los océanos, ríos, bosques, campos y criaturas, están en esta manzana. El árbol es una manifestación de una red infinita de vida, y para que el árbol exista, todos los componente de la red son vitales. La manzana es el regalo del árbol y del infinito universo propagándose a través de la manzana. Las semillas caen para convertirse en nuevos árboles, o son comidas por seres humanos, osos o aves… y así se distribuyen más ampliamente, difundiendo y beneficiando al árbol y a todo el sistema, el que se revela en completa inmesidad, complejidad y perfección.
Si nos damos cuenta de esto cuando nos comemos una manzana, sabremos que nos aman, alimentan y nutren, y que somos parte de algo mayor, un misterio tan inmenso y benévolo y emocionante, que hemos de sentirnos tocados por el sentido de lo sagrado.
Nosotros los humanos comiendo manzanas, somos en realidad manzanas comiendo manzanas. El universo entero no está sólo en cada manzana, sino que en cada uno de nosotros. Y al comer, podemos ver que esencialmente no hay cosas por separado, sino que sólo procesos. Todas las cosas participan relacionándose las unas a las otras, siempre cambiando, evolucionando y eventualmente siendo comidas a lo largo del proceso y el tiempo. La comida es la fuente y la metáfora del flujo de la vida en la muerte y de la muerte en la vida.
Ilustración: Todd Sanders
“Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.” Don Quijote de la Mancha
Hace unos días leí un articulo en una revista que se llamaba “Tu propósito en la vida”, y hacia referencia a que muchos son encaminados por la familia o los padres a estudiar algo que según ellos, les dará estabilidad económica y un porvenir, pero que a la larga perdían el rumbo y no se sentirían a gusto con lo que hicieron con su vida, y es allí donde sale a relucir la pregunta “¿Cual es mi propósito en la vida?”, la respuesta es aparentemente lógica, es todo aquello que hagas que te proporcione felicidad tanto así que pierdas la noción del tiempo, aflorando la pasión por lo que haces.
No creo ser la única que en algún instante de su vida se ha sentido frustrada haciéndose la gran pregunta del propósito, pero no fue hasta hace poco que me estoy encaminando hacia lo que me gusta. Y es ahí donde pasa el tiempo sin darme cuenta. Que agradable es cuando ir al trabajo cada día se transforma en un placer, o no?
He estado pensando mucho acerca de cómo vemos el yoga en occidente y esto es lo que creo: Cuando tomas las herramientas de una estructura de pensamiento que ha estado utilizando un sistema extranjero y lo aplicas dentro de tu cultura, los resultados probablemente queden distorsionados.
El occidente ve la realidad desde una perspectiva reduccionista y materialista. Y no me refiero a que pasamos demasiado tiempo de compras y reduciendo salsas en la cocina… aunque eso puede ser cierto. Lo que estoy diciendo es que la manera en que pensamos sobre la salud y la ciencia, nos limita en la forma en que pensamos sobre el yoga.
Piensa en nuestro sistema médico. Casi todo es una especialidad, si tienes un problema en el corazón vas a un cardiólogo, si tienes problemas a los huesos, a un reumatólogo. Nuestra visión es muy específica. El cuerpo se construye de diversos componentes, como un auto. Así que si quieres arreglarlo, solo tienes que arreglar la pieza rota. El cuerpo es material y eso es lo que importa. La mente es un epifenómeno del cuerpo. Y la conciencia es algo que (los científicos admiten a regañadientes) nace del cerebro.
Hay algunos beneficios en esas estructuras de pensamiento, pero el problema es que yo no soy un auto. Una vez traté de hablar con un traumatólogo acerca de un mal que me pronosticó llamado Dedo en Resorte, el cual tuve varias veces, y le dije que yo pensaba que podría estar relacionado con mi tensión y/o rigidez mental (que vivía en ese momento de mi vida) y que quizás por eso tendía a apretar más de la cuenta todo lo que agarraba con mi mano… él me miró como si yo fuera de Venus, y dijo: “Trate de no pensar más de la cuenta”.
No desacredito que la causa pudo haber sido un traumatismo provocado por trabajos manuales repetidos o tal vez una predisposición innata congénita a padecer enfermedades inflamatorias, pero mi idea era que si bien puedo tener cierta tendencia genética o lo que sea, mi mente estaba ayudando a que se manifestara.
Como occidentales, somos mayormente partidarios inconscientes de paradigmas reduccionistas científicos. Y no es que nos compremos todo lo que la ciencia nos diga, es sólo parte de cómo se nos enseña a pensar. Es la manera occidental. Y así como profesores de yoga, es muy natural para nosotros pensar de esta manera también. El yoga es bueno para la salud, así que si necesitas elongar tus isquiotibiales, el yoga lo hace por ti. ¿Necesitas bajar de peso? tenemos una clase de yoga ultra exigente por aquí. ¿Necesitas equilibrar tu tiroides? no hay problema, el paro sobre hombros es la solución.
Mira la manera en que nivelan las clases de yoga en este país. Normalmente, parten con Principiantes, y luego continúan con Nivel 2, 3 y 4. A medida que te acercas al nivel 4, tu pie ya está detrás de la cabeza, muy probablemente mientras está invertido y torcido. Esta estructura es totalmente occidental: cuanto más difícil y dura sea la asana, más avanzado te encuentras en el yoga.
Me han tirado un beso esta mañana, me lo enviaron los labios de un niño, y tú sabes cuanta sed hay en el alma, de una simple muestra de cariño.
Me han tirado un beso esta mañana, y mira como influyen estas cosas, que mi aburrido día de semana, de golpe… se pobló de mariposas.
Gracias Ramón de Almagro
Hoy me encontré con un cortometraje muy bonito llamado “One Minute Fly” y trata de la historia de una mosca cuya vida útil es de tan sólo un minuto. En ese corto tiempo, tiene que cumplir con una larga lista de cosas que hacer, para que así la vida haya tenido sentido y valido la pena vivir. El director, Michael Riechert dirigió este corto de una manera muy divertida.
Si yo tuviera tan solo un minuto, sería un poco difícil lograr hacer todas las cosas que me gustaría experimentar o sentir… por donde empezar? qué hacer? sólo un minuto?
Aunque no sepamos cuanto tiempo vamos a quedarnos en esta vida, igual hice mi lista de cosas que quiero hacer en algún momento (no son todas imprescindibles):