“Estoy cansado de tanta meditación y tanto dale que dale con la vida espiritual” – dijo el discípulo al maestro – “voy a tomarme unas vacaciones”
“Tienes toda la razón” – contestó el maestro -
“y no olvides de hacer descansar también tus pulmones: mira que eso de estar bombeando todo el tiempo debe resultarles tremendamente cansador”





