El mal interpretado Karma ?>

El mal interpretado Karma

karma, acción y reacciónNo es raro que el concepto de karma sea mal interpretado. Esto ocurre incluso en Asia, donde tiene una larga historia. De hecho, muchas de las culturas asiáticas han incorporado este concepto.

Haciendo una retrospectiva, en algunas culturas el karma ha sido visto en forma negativa y utilizado para incentivar a los miembros marginados de la sociedad a que acepten su situación como algo creado por ellos mismos, y a que comprendan que su sufrimiento en el presente se debe a las causas negativas que han hecho en el pasado.

Al considerar que su situación es su culpa, algunas personas se ven atrapadas por un sentido de impotencia. Pero ésta es una distorsión del significado originario del término karma dentro de la tradición budista.

Aceptar la idea del karma no significa vivir bajo una nube de culpa y zozobra, sin saber qué malas causas pudimos haber hecho en el pasado. Más bien, significa confiar en que nuestro destino está en nuestras propias manos y que tenemos el poder de lograr –en cualquier momento– una transformación positiva.

En términos muy simples, karma significa “acción” e indica el funcionamiento universal de un principio de causalidad, semejante al que sostiene la ciencia moderna.

La ciencia nos asegura que todo en el universo existe dentro de un marco de “acción y reacción”. “Para cada acción, existe una reacción contraria equivalente”, éste es un principio que nos es familiar.

La diferencia entre la causalidad materialista de la ciencia y el principio budista del karma es que éste no se limita a lo que se puede ver o medir. Por el contrario, incluye aspectos espirituales de la vida, o que no pueden ser vistos, tales como la sensación o la experiencia de felicidad o sufrimiento, la bondad o la crueldad.

En sus orígenes, la palabra sánscrita karma significaba trabajo u ocupación y se asociaba simplemente con “hacer” o “elaborar.” De acuerdo con el budismo, el karma se crea en tres tipos de “causas”: los pensamientos, las palabras y las acciones.

Desde luego, las acciones tienen mayor impacto que las palabras. Asimismo, cuando expresamos con palabras nuestras ideas, creamos más karma que con sólo pensarlas.

Sin embargo, ya que tanto las palabras como los actos se originan en el pensamiento, que contiene nuestros corazones– nuestros pensamientos, son también de una importancia decisiva.

Un antiguo texto budista expone: “Si queréis comprender las causas que existieron en el pasado, observad los resultados tal como se manifiestan en el presente. Y si queréis comprender qué resultados se manifestarán en el futuro, observad las causas que existen en el presente”.

Como todas las cosas, el karma está en flujo constante. Nosotros creamos nuestro propio presente y nuestro propio futuro en virtud de lo que escogemos hacer a cada momento.

Entendida bajo este enfoque, la enseñanza del karma no alienta a la resignación, por el contrario, nos faculta para convertirnos en protagonistas del drama que se despliega en nuestras vidas.

Cortesía de la revista SGI Quarterly, edición de enero de 1999

Posts Relacionados:


Fatal error: Uncaught Exception: 12: REST API is deprecated for versions v2.1 and higher (12) thrown in /nfs/c03/h05/mnt/47293/domains/www.savitari.com/html/wp-content/plugins/seo-facebook-comments/facebook/base_facebook.php on line 1273