Mi viaje a China (parte 2): Xi’an ?>

Mi viaje a China (parte 2): Xi’an

Mi viaje a China (parte 2): Xi'an

Luego de Yangshuo llegamos a Xi’an! En el aeropuerto nos recogió nuestra guía turística Ambrosia, la que inmediatamente nos llevó a recorrer la ciudad. Andar con guía en algunas ciudades en un gran acierto, ya que se vuelven mucho más eficientes los recorridos, cuando se tiene solo uno o dos días para visitar la ciudad.

Estrujamos a la guía con preguntas y ella feliz no paró de hablar durante los 30 kilómetros de viajamos en la van que nos llevó al lugar donde se encuentran los Guerreros.

Con ella aprendimos que Xi’an era la antigua capital de China al ser el punto de inicio y final de la ruta de la seda. Xi’an es una ciudad bastante grande, aunque no tanto como Beijing.

Lo primero que hicimos fue almorzar en una de las casas en las afueras del recinto de los guerreros. Recién eran las 11:00 am y Ambrosia se volvió loca ordenando comida en el restaurante. Pidió como 10 platos diferentes, todos bien contundentes… estaban tan ricos que terminamos comiéndonos todo!

Ya extremadamente satisfechos tomamos rumbo a los Guerreros de Terracota. Es impresionante la cantidad de guerreros que hay, en total 7.000 y todos con las caras diferentes, no hay ninguno que se repita. La primera sala, la más impresionante, tiene alrededor de 6.000 guerreros. Fue descubierta en 1974 por unos campesinos que estaban excavando en el suelo en busca de agua. Estuvieron un año entero sin hablar de lo que habían descubierto porque pensaban que lo que habían encontrado eran fantasmas que habían ido al infierno. Hay que tener en cuenta que eran gente sin educación, quienes creían que los buenos iban al cielo y los malos, bajo tierra, al infierno.

Para entender un poco más, Ambrosia nos llevó a ver un documental con la historia de los guerreros. El lugar estaba lleno de turistas y nadie prestaba mucha atención… y es que era un poco lenta y larga la película.

En una especie de tienda comercial que hay en el recinto (donde les sacan los ojos a los turistas con los precios desorbitados de las cosas), vimos al único de los campesinos que sigue con vida. El granjero estaba tras un escritorio muy desganado firmando libros, que la gente previamente tenía que comprar, y obvio tuvimos que adquirir uno por 180 yuan (unos 14.000 pesos). Ambrosia nos cuenta que al iletrado campesino le tuvieron que enseñar como escribir su nombre para que asista a este recinto a firmar. Y según dicen, el gobierno apenas le paga 1.000 yuan ($77.000 pesos chilenos).

Después nos fuimos a conocer las murallas que rodean el centro de la ciudad. Xi’an es una de las pocas ciudades de China donde aún se conservan las antiguas murallas, las cuales se construyeron en el año 1.370 durante la dinastía Ming. Miden 12 metros de altura, tienen hasta 2 metros de grosor en la base y su perímetro es de 14 km.

Una de las sorpresas que me llevé fue descubrir que en Xi’an existe una minoría musulmana bastante importante. Nuestra guía nos llevó a la zona musulmana, donde está la calle principal llena de tiendas y comercio.

Los edificios a ambos lados de la calle están construidos con el estilo de las dinastías Ming y Qing y allá está lleno de restaurantes y tiendas cuyos dueños son musulmanes. La calle no es nueva, tiene muchos años y comenzó a gestarse con los comerciantes que viajaban para hacer negocios con los chinos. Sin embargo, ellos han conservado intactas todas sus costumbres y su cultura. Todos se conocen y forman una especie de gran familia en lugar de una comunidad.
Sorprende ver musulmanes en China. Uno pierde la costumbre y de repente se encuentra con hombres vestidos de blanco, con barbas y con sombreros caminando por esta calle como en su casa. Es el sitio ideal para comer comida no china, si a estas alturas ya se necesita algo de variedad, o para comprar un souvenir fuera de lo común. Como la calle forma parte de la ciudad, las costumbres chinas siguen estando presentes y lo cierto es que podemos pasar un buen rato probando distintas comidas y combinando sabores.

Al final visitamos una mezquita que me sorprendió por la mezcla, algo disonante, entre la arquitectura típica china y la decoración tradicional musulmana.

Y para terminar el día nos fuimos a comer al Palacio del Dumpling, donde otra vez la Ambrosia enloqueció ordenando cientos de dumplings… más abajo las fotos con solo algunos de ellos.

A la mañana siguiente y rapidito antes de partir nuevamente al aeropuerto, visitamos la Big Wild Goose Pagoda. Esta pagoda es un símbolo de la cultura china, y un lugar sagrado para los budistas. Se considera una pieza maestra de la arquitectura budista debido a su estilo sencillo pero atractivo. El nombre proviene de una vieja leyenda que cuenta que un ganso salvaje se lastimó una ala y cayó donde se encuentra la pagoda justo cuando un grupo de monjes budistas estaban rezando por comida. No me quedó claro si es que los hambrientos budistas se comieron o no el ganso… supongo que no. Los jardines alrededor son preciosos y hay una parte donde uno prende un incienso pidiendo un deseo a Buda. Si se me cumple tendré que volver darle las gracias por favor concedido :)

Aquí algunas fotos con una pequeña descripción al hacerles click!!

De Xi’an volamos a Huangshan para visitar las Yellow Mountain

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