Mi viaje a China (parte 3): Huangshan ?>

Mi viaje a China (parte 3): Huangshan

Mi viaje a China (parte 3): Huangshan

Luego de Xi’an y sus Guerreros de Terracota, llegamos a Huangshan (Tunxi) con muchas ganas de ver las Yellow Mountain y las aldeas alrededor. En el aeropuerto nos recogió nuestro próximo guía Jerry y destinamos ese medio día a pasear por una preciosa calle antigua ubicada en el centro de la ciudad. Esta calle tiene varias tiendas de antigüedades, galerías, restaurantes, casas de té y farmacias. Tanto las tiendas como las casas ubicadas en los segundos pisos, mantienen las características y estilo que tenían en la antigüedad y con las que fueron construidas. Y más interesante aún, es que se puede ver como continúan utilizando los mismo métodos de producción y de operación que en los tiempos pasados.

Entramos a una reconocida casa de té donde nos hicieron una variada y completa cata (verde, pu’er, oolong, negro y jazmín). Me encantó! ahí nos contaron que Huangshan es una ciudad con gran reputación por la calidad de sus té y que muchos chinos viajan hasta aquí a comprar para el consumo de todo el año. En la cata nos enseñaron la temperatura adecuada del agua para cada tipo de té, luego como se debe servir y tomar… es todo un ritual. Después nos explicaron como reconocer las hojas de té de buena calidad de las no tanto y ahí fue cuando nos quisieron vender unas cajas de té bien bonitas pero extremadamente caras. Me sentí un poco presionada a comprar, pero al final y en un descuido, escapamos del lugar :)

Mientras recorríamos la calle se puso a llover torrencialmente, así que tuvimos que comprar unos chubasqueros de plástico y así empapadísimos llegamos a un restaurant. Comimos un montón y muy rico, y todo por 50 yuan, unos $3.800 pesos (8 dólares).

Terminamos de comer y derecho al hotel. Al día siguiente partiríamos a una expedición a la montaña donde pasaríamos la noche, por lo que debíamos armar nuestras mochilas con el menor peso posible.

Bien temprano pasó Jerry a buscarnos para partir a las tan famosas Yellow Mountain. Nada más bajarnos del bus urbano que nos llevó a los pies de la escalada, comenzamos a subir los miles de escalones para llegar al hotel en la cima de la montaña. Ya una vez alcanzada la esplanada que precede el hotel, quedamos un poco aturdidos con la marea de chinos: gente de pie, gente sentada, gente andando, gente corriendo, gente comiendo comidas muy aromáticas, gente montando carpas una pegada a la otra, gente gritando y gente en todas las actitudes y posiciones imaginables nos rodeaba. Inmenso era el caos… pero más sorprendente aún era mirar alrededor y darse cuenta que estábamos en medio de las Yellow Mountain; un espectáculo visual para mi nunca antes visto! Jerry nos contaba que precisamente aquí es donde se James Cameron se inspiró para crear las montañas flotantes de Pandora en la película Avatar. Lejos lo más precioso que he presenciado.

Turistas extranjeros nos habían muchos, la mayoría eran nacionales. Me sorprendió mucho como están todos bien organizados; cada guía anda con un megáfono para transmitir (o más bien gritar a todo pulmón) la información a su grupo, los cuales van con su gorrito distintivo para no confundirse con los otros 300 grupos de turistas chinos.

Jerry nos advirtió que probablemente muchos chinos nunca antes han visto gente occidental, por lo que nos mirarían bastante. Y así fue… por donde caminábamos nos quedaban observando con mucha detención y luego comentaban en su idioma. Luego de varias miradas se acercó un joven que le pidió a nuestro guía si podía sacarse una foto con nosotros. Lo divertido fue que luego de la primera foto, se formó una fila de chinitos que esperaban su turno para fotografiase conmigo y/o Gox!! después de varias sesiones, nos acostumbramos al pedido fotográfico, el cual se mantuvo todo el resto del viaje.

Nos dijeron que solo 56 veces al año se puede ver el amanecer en estas montañas, así que pusimos el despertador a las 4:20 am para estar en la cima no más allá de las 4:45, y así poder encontrar un lugar con buena vista. El sacrificio de levantarse fue grande, más aún cuando debíamos escalar un buen rato. Para cuando llegamos al sector que nos recomendó Jerry, ya habían algunos chinos instalados con sus cámaras, y tan solo unos minutos después empezó un auténtico embotellamiento de gente. Esperamos esperanzados el amanecer y justo a las 5:37 am empezó a aparecer el sol. Qué bonito!!

Tras el madrugón volvimos al hotel a ducharnos y desayunar en cantidad para tener energía suficiente frente al día que nos esperaba. Horas de escalada tras el desfiladero de escaleras que nos llevan a los más impresionantes paisajes: por momentos nubes bajas y algo de niebla y de un segundo a otro, todo despejado para dejar a la vista unos acantilados espectaculares, enorme variedad de pinos, pequeños riachuelos y bosques de bambú. Por ahí leí que en promedio se suben/bajan 8.000 escalones al día… y no exagero, en tan solo una de las bajadas de media hora, conté mil escalones. Lo más increíble de todo, es ver a las viejecitas chinas subir como si nada, mientras nosotros tomábamos descansos cada ciertos rato, vergüenza occidental!!

Terminó el paseo en las montañas… cogimos el teleférico y abajo nos esperaba la van. De camino a nuestro próximo destino, hicimos una parada en una de las miles de plantaciones de té. Aquí nos enseñaron como y cuando se deben cosechar las hojas de los arbustos.

Hongcun fue el último pueblo que conocimos antes de partir a Beijing. Aquí fue donde filmaron “Crouching Tiger, Hidden Dragon”. Me habría gustado haber estado más tiempo recorriéndolo, pero como andábamos con el tiempo justo, no pudimos quedarnos todo lo que hubiera querido. Este pueblo está reconocido por la Unesco como Patrimonio de la humanidad. Y como no, si el lugar es precioso y encantador, tiene 900 años de antigüedad y representa el más puro estilo tradicional chino. La arquitectura y las casas de piedra blanca con pequeños patios llenos de esculturas y flores, han sobrevivido muy bien al paso del tiempo. El andar con Jerry nos dio la posibilidad de entrar a varias casas de los pueblerinos, pues él conoce a la mitad de la aldea.

La villa tiene forma de un búfalo de agua, con riachuelos que representan los intestinos y lagos que son los estómagos del animal. Este magnífico sistema de aguas recorre todo el pueblo a través de canales para proveer de agua a las casas.

Por fuera el pueblo esta rodeado de una pintoresca zona rural, cuyos campesinos continúan trabajando la tierra como hace cientos de años, llevando sus verduras al pueblo en carretas. Las callecitas adoquinadas son una obra de arte. Hongcun es definitivamente un pueblo imperdible.

Aquí algunas fotos con una pequeña descripción al hacerles click!! :)

Desde aquí el viaje nos llevó a Beijing!!

Author: Yasmin

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Mi nombre es Yasmin Rebolledo, estudié Ingeniería Comercial + MBA, y luego hice el curso de instructora de yoga. Desde que tengo uso de razón que he estado ligada al deporte y actividad física. Pero no fue hasta que me metí en el mundo del yoga que realmente me interesé en profundidad en el tema de la comida y la nutrición, y la inmensa conexión que existe entre el bienestar físico y mental. Y es que la unión de estos factores logran que llevemos una vida con mayor energía, alegría y paz.

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