Mi viaje a China (parte 4): Beijing ?>

Mi viaje a China (parte 4): Beijing

Mi viaje a China (parte 4): Beijing

Luego de Huangshan, llegamos a la última ciudad del itinerario. Empezamos Beijing visitando Tian’anmen Square y Forbidden City, que es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde 1961 y hogar de los emperadores de las últimas dinastías. Su construcción se inició en 1406 y concluyó en 1420… solo tardó 16 años en construirse. Fue el hogar de 24 emperadores hasta 1911 que fue cuando los revolucionarios derrocaron al régimen de la última dinastía feudal de China.

Es un lugar inmenso y llenísimo de turistas, sobre todo chinos. Me vuelve a impresionar el tremendo número de turistas chinos que viajan a nivel nacional. La Ciudad Prohibida es la mayor ciudad imperial y la mejor conservada de China y supuestamente el mayor recinto construido del mundo: 720.000 m2, unos 70 campos de fútbol, para que se hagan una idea. Estuvimos caminando casi toda la mañana: de sur a norte, mide ocho kilómetros de largo.

Lo que hicimos fue simplemente avanzar por el camino central de toda la Ciudad Prohibida, que está hecho de piedra o mármol blanco, quedando así destacado del resto del suelo de todo el recinto. Este camino estaba reservado únicamente al emperador. Los tejados dorados eran preciosos. El amarillo o el dorado eran los colores del emperador, sólo podía usarlos él, por eso son los únicos tejados de la época de ese color (y creo que no he visto ningún otro). Las paredes y las columnas son de color rojo, símbolo de la felicidad. Por todas partes hay dragones, el símbolo del emperador, y fénix, el símbolo de la emperatriz, siempre este último por debajo del primero.

El detalle de los animales mitológicos en las esquinas de los tejados me llamó la atención. Sirven para proteger al emperador. Sólo su palacio tiene once de estos animales, el resto de los tejados tiene menos animales, pero nunca menos de cinco. El nueve es el número de la fortuna y lo representan en muchos lugares: las puertas tienen nueve filas de nueve clavos cada una, las nueve plantas de los templos, etc. Los dragones también están relacionados con ese número: tienen nueve atributos y suelen tener 117 escamas: 81 (9×9) masculinas y 36 (9×4) femeninas.

¿Por qué se la llama La Ciudad Prohibida? Porque al pueblo se le prohibía la entrada al complejo de palacios; solo los cortesanos podían tener audiencias con el emperador.

A la salida y un poco perdidos con nuestra manera de transportarnos, nos montamos en uno de esos triciclos en los que te lleva una persona pedaleando. Bueno, ahora ya son más modernos y llevan motor ecológico. Pues resulta que el señor chino nos dijo que nos cobraba 30 yuan ($2.300 pesos chilenos) por llevarnos a nuestro próximo destino, y aunque no es caro, la tarifa era el doble que si tomábamos un taxi regular. El conductor era bien extraño, tanto así que cada ciertos minutos, se daba vuelta haciendo alusión con sus manos como si se secara el sudor… un poco raro tomando en cuenta que el triciclo llevaba motor y no tenía que pedalear. Pasados unos 15 minutos, nos dice que debemos bajarnos, explicándonos con señas que está agotadísimo, y que le paguemos. Le entregamos los 30 yuan y nos escribe en un papel que son 300!! No era muy difícil percatarse que nos quería estafar. Luego de mucho griterío callejero en el que no entendíamos nada y yo completamente asustada por el forcejeo comunicacional un tanto agresivo, nos logramos librar del chino timador.

El tráfico en Beijing es muchísimo peor que el de Marruecos y Turquía juntos. Si en ambas ciudades era de locos cruzar la calle, imagínense aquí. En cualquier calle de varios carriles, adelantan por la acera y si el peatón cruza con luz verde no tiene la preferencia. Hay que tener cuatro ojos con los autos, y cuatro más con los ciclistas y bicimotos, que andan con sus propias reglas también.

Partimos un nuevo día visitando el Silk Market, que es el nombre oficial que le dan al mercado de las imitaciones. En el primer piso venden mayormente aparatos electrónicos. Es increíble como copian igualito igualito un iPad. Los pisos arriba son ropa, zapatillas, carteras, perlas, sedas, etc… Lo importante es regatear, pero a veces los vendedores se vuelven muy pesados y es imposible quitárselos de encima sin no les compras algo. Si te dicen 10, pues tu partes ofreciendo 2, y así te llevas el producto en cuestión por 3. Me compré un reloj casio, unas botas UGG, unas converse y dos carcasas para mi iPhone… qué estrés!! me gusta comprar barato, pero salía completamente mareada de las negociaciones.

Luego de tanto pelear, fuimos a almorzar a un restaurante de Hot Pot. El sistema consiste en que te ponen una olla con caldo de lo que quieras y uno escoge todo tipo de vegetales, noodles y/o carnes para uno mismo cocinarse. La cacerola metálica está sobre un fuego que se regula en intensidad según vayas comiendo. Dentro de lo poco que nos pudimos comunicar, con Gox pedimos un mix vegetariano, que venía con lechugas, zanahorias, setas, algas y tofu. Lo único sospechoso eran unos cuadrados negros, que luego supe que era sangre coagulada de pato… guacala! de haberlo sabido, los hubiera apartado!!

Fuimos a ver un espectáculo de Opera Tradicional China al Centro de las Artes más conocido como “The Egg”. Es un edificio ovalado todo de cristal y metal, que se supone es una perla, pero más parece un tremendo huevo acostado sobre el agua de la fuente que lo rodea. De la ópera no entendí absolutamente nada, pero por el vestuario y la manera tan especial de cantar, vale la pena asistir.

Otro de los imperdibles es el “Summer Palace”, la residencia de la familia imperial durante las vacaciones. Tiene un lago artificial que ocupa casi las tres cuartas partes de las 300 hectáreas que forman el recinto. Hay varios barcos que llevan a los turistas de una parte a otra del lago, haciendo que el paisaje se vea bien concurrido. Pero nosotros fuimos un día que había llovido bastante, así que pudimos apreciar la belleza del lugar casi solo para nosotros. Como casi todas edificaciones imperiales, las dimensiones de este palacete son impresionantes.

También visitamos los Hutong, que son callejones estrechos que forman la parte antigua de la ciudad. Anteriormente (en ese triciclo con el chino estafador) recorrimos varios Hutong residenciales. Las casas son diminutas, por eso creo que hay tanta gente en la calle: personas en pijama, grupo de hombres jugando Mahjong o familias completas comiendo en la vereda. Lo que también sorprende es que hay muchos baños públicos, y es porque muchas de las casas no disponen de uno propio. Es un lugar donde todos se conocen y por lo mismo se respira un ambiente familiar, diferente al de la gran ciudad que les rodea. Hay tiendas de verdura, peluquerías, hoteles, restaurantes y muchas callejuelas incluso sin asfaltar.

Para la noche dejamos un Hutong comercial muy bonito y lleno de tiendas ubicado en la calle “Nan Luo Gu Xiang”, en el barrio de Beihai. Al terminar y como estábamos cerca pasamos por el Drum y Bell Tower.

Ya en el último día en Beijing, fue que partimos a la Gran Muralla. El tramo más visitado y colapsado es Badaling, por lo que nos recomendaron que fuéramos a otra sección que aunque más lejana, nos sería más agradable de recorrer. Fue una emoción muy grande cuando empezamos a subir el empinadísimo camino, con sus irregulares escalones que iban desde los 5 a los 40 cm de altura. El tramo que subimos se llama Mutianyu y es muy interesante, porque luego de caminar un buen rato, se llega a una sección que no ha sido restaurada. Según Mao, “aquél que no haya trepado a la Gran Muralla no es un verdadero hombre”.

Para la tarde y ya dominando por completo el sistema de metro y buses de la ciudad, el plan fue visitar el “Temple of Heaven” que es el mayor templo de su clase en toda China, donde los emperadores realizaban sacrificios animales para rogar por las cosechas. También es Patrimonio de la Humanidad. Tiene forma redonda y se encuentra sobre una gran plataforma redonda en tres terrazas: felicidad, prosperidad y longevidad. Los tres tramos de escaleras tienen nueve escalones cada uno. Para los antiguos chinos, las formas redondas simbolizaban el cielo y las cuadradas, la tierra. Por eso el recinto tiene forma cuadrada y el templo, forma redonda.

Lo mejor de las noches en Beijing, es que descubrimos que a pocos pasos del hotel había una sucursal de “Dragonfly Massage”, un spa bien reconocido a nivel nacional. No es el más barato, pero tampoco era caro, así que las tres últimas noches nos deleitamos con tres masajes distintos. Primero probamos el Chinese Massage, luego Foot Massage (que incluye hombros y cuello), y el último día el Oil Massage, todos de una hora y en un ambiente idílico. Cuánto relax!!

Algo que me impresionó un poco fueron los modales, que son un poco distintos. Lo de expulsar gases no viene a ser un problema para ellos, y lo de comer con la boca abierta haciendo todo el ruido posible, tampoco. Muchas veces me pasó que mientras desayunaba, los chinitos al lado mío eructaban a todo pulmón. También sorprendía la destreza que tenían al escupir los huesitos o espinas de los trozos de carne o pescados que comían… todo un arte!

El viaje fue corto pero intenso y lleno de experiencias nuevas e inolvidables. Ya en el taxi camino al aeropuerto, intenté grabar en mi mente el máximo de imágenes a mi alrededor, para así tardar mucho tiempo en olvidarlas. Ahora solo nos quedaba un eterno viaje de 36 horas.

China es un país llenos de ciudades y pueblos antiguos que son como de mentira, pero de verdad.

De esta fantástica aventura me quedo con todo!! el trekking por impactantes montañas y la Gran Muralla, las dimensiones descomunales, las frustraciones de la incomunicación, la sonrisa de los niños, los olores, los sabores, lo estrenaste de cruzar una calle y los paisajes de otro planeta.

Aquí algunas fotos con una pequeña descripción al hacerles click!! :)

Author: Yasmin

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Mi nombre es Yasmin Rebolledo, estudié Ingeniería Comercial + MBA, y luego hice el curso de instructora de yoga. Desde que tengo uso de razón que he estado ligada al deporte y actividad física. Pero no fue hasta que me metí en el mundo del yoga que realmente me interesé en profundidad en el tema de la comida y la nutrición, y la inmensa conexión que existe entre el bienestar físico y mental. Y es que la unión de estos factores logran que llevemos una vida con mayor energía, alegría y paz.

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2 thoughts on “Mi viaje a China (parte 4): Beijing

  1. Felicidades Jazmin, has hecho un viaje maravilloso y envidiable en el buen sentido de la palabra, feliz por ti y por mi que puedo recorrer con tus palabras y fotos los momentos que estas viviendo y lo lindo que lo pasas, agradecida de que agradezcas a la vida por todo lo que te rodea. Bendiciones bella

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