Realmente creo que el consumo de azúcar es el principal culpable de la mayoría de las enfermedades crónicas que están presentes en nuestra sociedad: diabetes, hipertensión, arterioesclerosis, obesidad, cáncer, alzheimer, candidiasis, eczema, síndrome premenstrual, etc. También aumenta la producción de insulina, la presión sanguínea, los triglicéridos, el riesgo de deficiencias nutricionales y diabetes gestacional.
Cuando me refiero al azúcar, por lo general estoy hablando del azúcar blanco y de productos que tienen efectos similares, como el jarabe de maíz alto en fructosa (incluso peor que el azúcar blanco normal), miel de caña, sucralosa, aspartame, y otros tantos.
Yo trato de evitar el azúcar por completo, y nunca comprar comidas con edulcorantes como el aspartame. No me importa si la FDA lo ha aprobado… empresas como Equal, NutraSweet, y tantas más, son filiales de Monsanto y lo último que me interesa es mandarles mi plata. Además, creo que es una idea terrible seguir el consejo del gobierno como si fuera el evangelio, cuando se trata de la salud. El la mayoría de las situaciones, el gobierno lo hace mucho mejor apoyando a empresas por sus intereses económicos, que apoyando las verdaderas necesidades para lograr vitalidad y bienestar. Los edulcorantes artificiales también generan ese deseo excesivo por comer cosas dulces, siendo que lo natural sería permitirle a las papilas gustativas adaptarse a los alimentos naturales, sin procesar y así nutrirse y no crear ansias con respecto a ciertas comidas. Recomiendo a ojos cerrados Stevia si estás buscando un sustituto del azúcar.
El azúcar refinado provoca una fuerte deshidratación, lo que genera un desabastecimiento de los nutrientes de tu cuerpo, y luego de la fuerte subida de energía que da la azúcar en un principio, viene un bajón que hace que te sientas aletargado. La azúcar es adictiva (si se considera como adicción “el uso continuado a pesar de consecuencias adversas”), y es una, si es que no es la más, contribuyente al aumento de peso, obesidad y diabetes. La lista es interminable… Está probado que dietas altas en carbohidratos y bajas en proteínas, liberan serotonina (hormona que hace que “te sientas bien”), y esa es una posible razón por la que nos volcamos al azúcar cuando nos sentimos demasiado estresados o deprimidos. Hay otras maneras más sanas de liberar serotonina, como lo es hacer yoga, ejercicio o salir a caminar. Nos hemos vuelto insensibles a la presencia e intensidad de la dulzura (proveniente del azúcar y sus secuaces), debido a que se añaden a muchos alimentos (azúcar en la mayonesa?), creando una dependencia y deseo por ella en forma continua.


















