Qué bueno que mi hijo tenga pataletas! ?>

Qué bueno que mi hijo tenga pataletas!

Las pataletas (berrinches) de los niños son lo máximo

A menudo hablamos de todo lo negativo de las pataletas, rabietas o berrinches. Todos tenemos algo malo que decir. Hoy vamos a analizar para qué sirven. Así es, las pataletas tienen beneficios!

Cuando Pedrito empezó con las pataletas, decía, “Que horror no sé qué hacer, voy a explotar…” Este tipo de frases me indicaron tres cosas:

  • Era yo quien estaba en peligro de convertirme en una madre con pataletas.
  • Me faltaba inteligencia emocional-maternal.
  • Lo que puede parecer la peor parte de la crianza, lo más terrible de nuestros hijos, o el peor de los agobios, no es más que un tesoro escondido, o bueno, un montón de tesoros debido a la frecuencia de estas explosiones en los niños.

Pero al analizar el tema, junto a mi pequeño torbellino de emociones en forma de niño; digo con una gran sonrisa, ¡las pataletas son lo máximo!

Los berrinches de los niños son lo máximo porque:

1. Significan sentir. Por medio de lo que yo llamo “explosiones de emociones”, mi pequeño ha aprendido a hacer precisamente eso, a explotar de emoción. Al explotar de tristeza, de miedo, de rabia, de alegría, u otra emoción, está explorando sus emociones, descubriendo qué representan, cómo se sienten con cada una. Aprenden que sentir es algo natural. Las rabietas son naturales.

Que un pequeño tenga la capacidad de sentir me parece la cosa más maravillosa del planeta. ¿En serio queremos quitarles a los niños el derecho de poder expresarse? ¿Acaso tú no te enojas, no te entristeces? ¿Acaso cuando tenías dos años de edad tu única forma de expresión no era el llanto? Por favor, no cortemos la luz de las emociones. ¡Pueden ser tan creativas y poderosas!

2. Inspiran diferentes formas de expresión y técnicas de autocontrol. Toda madre conoce una escena parecida: el pequeño empieza a llorar por que le dijiste no a uno de sus deseos. Luego vienen los gritos, se tira al suelo, y empieza a patalear. En su mente, es lo más injusto de la vida porque él quiere quedarse en el parque, comer más postre o ver más televisión. Por su corta edad, puede ser que no tenga otra forma de expresar su descontento que el lenguaje corporal. Como él no entiende de compromisos, de horarios y que mucha azúcar hace daño, y tú sí, es la oportunidad perfecta para modelar otras formas de expresión saludables.

Tus técnicas, métodos y tu manera de reaccionar ante todo en la vida son los primeros pasos en la adquisición de inteligencia emocional. Puedes enseñarle a tu niño lo que es respirar profundo, validar sus sentimientos, ofrecerle alternativas como pintar o dibujar para canalizar su ira, o crear un “espacio de reflexión” con sillones y decoraciones que inspiren armonía. Sin duda alguna, las rabietas nos inspiran a entender más a nuestros hijos y encontrar maneras sanas de aprender a procesar los sentimientos. A ellos les permite liberarse de una carga emocional y aprender sobre sí mismos.

3. Desarrollan inteligencia emocional. Con las herramientas adecuadas, los niños pueden aprender a manejar sus emociones, controlar sus reacciones y canalizar su comportamiento. En este plano los padres jugamos un papel vital. Tenemos la oportunidad de ofrecerles las herramientas necesarias para explorar lo que sienten por medio de quién eres y cómo reaccionas ante situaciones que alteran tu estado de ánimo. Si a menudo pierdes la paciencia, gritas o eres violento, ¿qué crees que tus hijos van a aprender? A reaccionar como tú. Si le dices frases como “deja de lloriquear, no tienes por qué llorar, no molestes, te portas tan mal, etc…” silencias sus sentimientos y siembras desconfianza, miedo o decepción.

Si al contrario, le brindas un espacio para expresarse, tu paciencia, comprensión y presencia, abres una fuente de aprendizaje. Recuerda, los niños imitan todo. Al brindarle experiencias que fomenten la inteligencia emocional, como jugar entre amiguitos, compartir con sus hermanos, modelar paciencia, etc…, aprenderá que sentir es parte de su ser, que hay formas sanas de expresar lo que se siente, y que otros también tienen sentimientos; cultivando en su persona la empatía, comprensión, paciencia, y conocimiento de su yo.

4. Te ayudan a entender su cerebro, la maravilla de su crecimiento y a ser más paciente. Los expertos dicen que en promedio, una rabieta dura tres minutos y que un niño pequeño puede pasar del enojo a la felicidad en cuestión de minutos. Cuando tú todavía estas enojada media hora después, a él/ella ya se le pasó el enojo. Esto se debe a que la corteza prefrontal (PFC), la parte del cerebro que regula las emociones y controla el comportamiento social, es la última zona del cerebro en desarrollarse; apenas empieza a madurar a los 4 años. Además, las rabietas son una parte integral de su formación y del desarrollo de su yo. Esta búsqueda de la autonomía los hace frustrase con facilidad y chocar con tus ideales. Entonces, las rabietas son cuestión de crecimiento, entendimiento, y la búsqueda de tu paciencia ante el fenómeno de algo tan normal.

5. Te ayudan a aplicar con ellos tus propias técnicas de relajación e inteligencia emocional-maternal. Antes de tener a mi hijo, cuando estaba triste o enojada, tenía mucho más tiempo de practicar yoga, meditación, pranayama (control de la respuración), deporte, escuchar música o irme de shopping. Eran mis formas de sentir y procesar mis emociones, de canalizar toda la energía negativa. En resumen, yo solita me contentaba después de un rato.

Hasta que tuve a Pedrito no sabía lo difícil que sería ayudar a manejar las emociones de personitas pequeñas, en ocasiones, con vocabulario limitado y sin deseos de escuchar a mamá. Por medio de las pataletas despertó mi afán de traspasarle a mi hijo algunas maneras de manejar sus emociones, cuando tiene sus estallidos emocionales. Ahora cuando Pedro explota, me detengo a entender lo que sucede y le brindo toda mi atención, entendiendo que como todo ser humano, siente, y que por ser pequeño, recién está aprendiendo a entender y manejar sus sentimientos, mi deber es ayudarle y controlar sus emociones. Ahora suelo mantener la calma y no desesperarme o llorar y gritar cuando Pedrito no quiere comer y me tira la comida en la cara. También le trato de aplicar mis técnicas yoga a través de asanas para niños, le canto, le hago masaje… ¡Adiós mami gritona!

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Cómo ayudar a tu guaguita (bebé) con sus emociones:

  • Demuéstrale que lo escuchas y lo entiendes, que no lo culpas y que estas allí para ofrecerle consuelo y comprensión.
  • Cuando tu guagua empiece con las pataletas primero descarta la posibilidad que sienta incomodidad, agotamiento, necesite un cambio de pañal, sueño o hambre. Los despertares nocturnos de llanto inconsolable pueden indicar que tu chiquitín está enfermo o algo le duele. Si no es ninguna de estas…
  • Debes estar atenta a las señales que da tu guagua antes de que entre en ‘modo incontrolable’. Puede ser un ligero fruncido de las cejas o sus manitos apuntando a querer algo, a la boquita porque tiene hambre o hacia un juguete.
  • Si conoces bien a tu hijo, será un poco más fácil calmarlo. Quizá sea como Pedrito que llevándolo al jardín se tranquiliza rápidamente.
  • Desde muy chiquititos entienden un ‘no’, esto a veces les causa ira porque ellos quieren hacer tal cosa y no hay nada que se los quite de la cabeza. Entonces para evitar decirles tanto la palabra “no”, busca una alternativa que lo distraiga y ofrécele un espacio y cosas que puedan disfrutar sin tener que escuchar no.
  • Cambia el llanto con una distracción. Si tu guagua se pone a llorar en plena tienda o en el auto, levántalo y hazlo parte de todo, dale un besito, mécelo, hazle avioncito o cosquillas, canta, pon música, o empieza a aplaudir. La curiosidad es más grande y las distracciones hacen maravillas.
  • Mientras más sintonizada estés con tu guagua, más fácil será respirar y lograr encontrar la armonía. Imagínate ambos frustrados y con ganas de llorar. Remando por el mismo lado no se llega muy lejos.
  • Las guaguas también pueden sufrir de estrés asociado con la sobrestimulación o la falta de esta, o frustraciones y sufrimientos cotidianos. Bríndale un espacio cómodo y la próxima vez que llore en la tienda ten en mente que quizá haya sido demasiado tiempo para él.
  • Si tu guagua se frustra cuando lo pones de guatita, falla al gatear y no lo vuelva a intentar, o se cae y empieza a llorar, nunca dejes de animarlo a que lo intente de nuevo. Se creativa y consistente. Las frustraciones pueden fomentar cualidades y destrezas.
  • A veces se pueden lastimar o lastimarte accidentalmente durante un descontrol. Nunca dejes sola a tu guagua o la pongas en un espacio restringido ‘para que se calme solo’. Cuando Pedrito se va a lanzar al piso, yo estoy siempre a su lado para levantarlo antes que se lastime.
  • Recuerda, jamás gritar, sacudir o pegar a tu hijo. Un abrazo puede más que un grito y las distracciones son más positivas. Mi hijito tiene un corazoncito y una mente fascinante llena de pensamientos y sentimientos, respetémoslos.

Como una pequeña vida expresiva, es normal que tu guagua sienta y exprese esas emociones a través de pataletas, llanto y descontrol… es su manera de comunicarse con su exterior. Pero también tiene estallidos de sonrisas, abrazos y besos que tanto disfruto :)

 

Fuente: http://espanol.babycenter.com/

Author: Yasmin

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Mi nombre es Yasmin Rebolledo, estudié Ingeniería Comercial + MBA, y luego hice el curso de instructora de yoga. Desde que tengo uso de razón que he estado ligada al deporte y actividad física. Pero no fue hasta que me metí en el mundo del yoga que realmente me interesé en profundidad en el tema de la comida y la nutrición, y la inmensa conexión que existe entre el bienestar físico y mental. Y es que la unión de estos factores logran que llevemos una vida con mayor energía, alegría y paz.

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One thought on “Qué bueno que mi hijo tenga pataletas!

  1. Yo encuentro que las madres en gral, son valientes, no quiero ser madre, este post hay que tener paciencia para leerlo, ser madre debe ser agotador, en mis tiempos no existía todo este análisis y con tan sólo una mirada del padre uno se callaba (ahora que consecuencias trae esto en la vida adulta….). Siempre digo que Dios me va a “castigar” lo pongo así porque ser madre no es un castigo al contrario, pero yo no siento el llamado de la selva, tu lo sentiste??, y me enviará 2 ajjajaja.
    Tengo 34 años y tengo miedo que el instinto me baje pasando los 36….

    Volviendo al tema del post, es muy desagradable un pequeño chillar en un supermercado por ejemplo y debe ser muy complicado lidiar con esas emociones y manejarlas, me pareció un post interesante desde la perspectiva de la psicologia infantil.

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