Vinyasa, Power, Ashtanga, Iyengar… hay un Yoga para todos ?>

Vinyasa, Power, Ashtanga, Iyengar… hay un Yoga para todos

Como alumna e instructora de yoga, tengo la constante oportunidad de ver la variedad humana, en cuanto a nivel físico y mental. Algunos de nosotros somos fuertes, algunos grandes, algunos sanos, otros enfermos, algunos tienen una pierna más pequeña que la otra, algunos son gordos, algunos son débiles, algunos son sabios, algunos son vegetarianos, algunos son de otra raza, algunos tienen suerte, algunos trabajamos duro… y te digo esto por una razón: algunos son flexibles y otros simplemente no lo son.

La flexibilidad parece ser la primera preocupación, cuando se trata de decidir si iniciarse o no en la práctica del yoga. Comprender el por qué de esto es fácil. Siendo los occidentales una cultura capitalista consumista, la forma en que el yoga se ha comercializado por este lado del mundo, ha sido principalmente relacionada con imágenes de extraordinarios yoguis indios haciendo posturas casi imposibles, o por fotografías de gente con buena pinta haciendo paro de cabeza o paro sobre las manos, y de esta manera atraer a las masas.

“Yo no creo que pueda practicar yoga, no soy para nada flexible” este es un pensamiento muy común, por eso deberíamos aclarar algunas cosas: el yoga se centra en calmar las fluctuaciones de pensamientos en la mente. Hace muchos años alguien descubrió que los pensamientos son una energía creativa o destructiva, y que una mente en paz es necesaria para tener un cuerpo sano, el cual nos asegurará una sólida base para recorrer el camino de la espiritualidad. Sí, la flexibilidad es importante, queremos ser flexibles ante las dificultades, pero el yoga no se trata de ser flexible. La flexibilidad es sólo una herramienta. Además, ¿cómo puedes ser flexible si no practicas la flexibilidad? Después de todo, “la práctica hace al maestro”.

A través de los años he tenido la oportunidad de practicar con grandes yoguis. He estado en salas tan olorosas a incienso que, por lo menos para mí, respirar se vuelve imposible, pero a algunas personas les encanta. He estado en prácticas en que no se dice ni una sola palabra sobre la teoría del yoga y el foco permanece sólo en las asanas (posturas del cuerpo), nada malo en eso… la práctica del yoga es una evolución, por lo que una vez que empiezas el resto se manifestará por sí mismo; te darás cuenta como se calma tu mente y de repente surgirá un profundo interés hacia la verdad y acaso no es eso la espiritualidad después de todo? La búsqueda de la verdad. He estado en clases donde el lenguaje del profesor está tan lleno de intención y de poesía espiritual, que me he sentido perdida tratando de entender lo que se supone que debería estar entendiendo en ese mismo momento, pero algunas personas lo encuentran muy inspirador y eso los mantiene motivados a seguir practicando, aún cuando la mitad de los practicantes abandonan la sala pensando que el profesor está tratando de convertirlos en una especie de religión budista. He estado en clases donde el estilo se ha alejado tanto de las raíces y la práctica del yoga clásico, que más me parece que estoy en una súper clase de aeróbica o algún circo contorsionista, y todavía no hay nada de malo en eso. Tan sólo hay grandes personas haciendo grandes cosas y si me preguntas, siempre y cuando sean felices compartiendo sus experiencias y encontrando personas que les sigan y beneficiandose de las prácticas que han creado, ya es algo maravilloso y están contribuyendo para un mundo mejor y en paz. Vuelvo a insistir que no nada de malo en eso.

El yoga es una práctica de Auto Observación, de mucha reflexión, un camino hacia el conocimiento de ti mismo. En los Yoga Sutras de Patanjali, están clasificados los 8 pasos progresivos (ashtanga yoga) hacia la realización de la persona. El ashtanga yoga incluye un conjunto de técnicas articuladas entre si que forman toda la práctica del yogui.

Los primeros 4 pasos desarrollan básicamente la práctica “externa”, los siguientes 4 pasos se dirigen a la práctica “interna” o más personal.

1. Yama: No dañar a otros con el pensamiento, palabra o acción; no mentir, no robar, moderación en la conducta sexual, paciencia, perseverancia, compasión, honestidad, ausencia de codicia, abandono de la avaricia, generosidad y servicio a los demás.

2. Niyama: Higiene, limpieza psico-física, purificar el cuerpo, la mente y el espíritu con simples prácticas yóguicas, mantener tu espacio limpio de polvo, así como de las malas compañías; modestia, serenidad, alegría, generosidad, fidelidad, estudio de textos sagrados, conocimiento, votos sagrados, recitación y austeridad. Auto-observación.

3. Asana: Se denomina asanas a toda postura que s pueda mantener en forma estable y confortable. Las asanas constituyen un arte que se aplica a la anatomía del cuerpo humano. No se trata de ejercicios como los de gimnasia donde sólo se involucran nuestros músculos, sino que tienden a normalizar las funciones de todo el organismo. Esto es así, porque regulan los procesos involuntarios de la respiración, la circulación, la digestión, el metabolismo y la eliminación, afectando el funcionamiento de todas las glándulas y órganos, así como el sistema nervioso y nuestra actividad psíquica. La respiración completa que se aplica mientras el cuerpo adopta las distintas posturas es esencial para lograr los efectos deseados a través de la práctica del yoga. Las asanas influyen tanto en nuestro cuerpo, como en nuestra mente y en nuestro espíritu:

  • En lo físico, ayudan a tonificar y darle flexibilidad a los músculos; trabajan directamente sobre el sistema endocrino regulando el funcionamiento de sus glándulas; le devuelven movilidad y gracia a la columna vertebral y a las distintas articulaciones y armonizan el sistema nervioso.
  • En lo mental, la atención del practicante debe estar centrada en la postura y la respiración; a medida que dicha concentración va ganando en profundidad se transforma en una meditación sobre la asana. Con el tiempo, uno aprende a dejar pasar a algún pensamiento extraño que úeda cruzarse por nuestra mente, sin detenerse en él.
  • En lo espiritual, nos libera del miedo; nos ayuda a cultivar nuestra autoestima y nos dan serenidad.

De esta manera, al finalizar una sesión de Yoga nos encontraremos relajados y llenos de energía.

4. Pranayama: Prana significa la energía vital que tenemos dentro, de la cual el aliento o respiración es sólo una parte. Cuando la respiración es errática o irregular, la mente también es inestable, pero cuanco la respiración es serena, lo mismo le ocurre a la mente, y la vida del yogui es larga. Así pues, se debe controlar la respiración. Por sobre todas las cosas, respirar significa vivir. De ahí la tremenda importancia que tiene aprender a respirar bien para llevar una vida plena. En el yoga, a respiración se eleva al nivel de la conciencia: es uno mismo quien dirige y controla el ingreso de aire en los pulmones, asó como su egreso. La respiración yóguica ayuda a limpiar y nutrir nuestro cuerpo. AL inhalar aire en forma profunda y consciente, absorbemos oxígeno en abundancia, elemento vital para todas las células del organismo. AL exhalar, se expelen las sustancias tóxicas. Estas técnicas nos cargan de Prana, esa maravillosa energía vital que nos regala el universo y que, a liberarse, produce rejuvenecimiento físico y mental.

5. Pratyahara: Control o abstracción de los sentidos. Con la práctica, la energía de l amante se enfoca hacia el interior de nuestro ser. Los sentidos dejan de interferir con la experiencia de toma de consciencia interna. No hay deseo, ni aversión. Desapego del mundo material y esto no sólo significa dinero.

6. Dharana: Concentración de la mente. Fijar la mente en un punto, de esta manera la mente sin la interferencia de los sentidos y de los pensamientos, logra enfocar toda su energía en el trabajo interno.

7. Dhyana: Meditación. Es el estado en donde la mente deja de esforzarse. Se detienen las fluctuaciones del pensamiento y adviene un estado de paz profunda. Es la experiencia del Silencio Interior que genera un estado de felicidad y paz indescriptibles.

8. Samadhi: Liberación del alma. Es un campo de la experiencia donde el observador y lo observado se funden, quedando solo la consciencia de la Unidad. Desaparece la fragmentación creada por el movimiento del pensamiento. Es un estado de Paz Infinita.

Por lo tanto, si eliges Vinyasa Yoga, Power Yoga, Ashtanga Yoga, Iyengar Yoga o cualquier otro método o estilo de yoga, recuerda que el maestro está dentro tuyo. Escúchate a ti mismo, respeta a tus límites, toma decisiones basadas en cómo te estás sintiendo en cada momento, no en lo que tu ego desea alcanzar, mantén una actitud ecuánime (equilibrada, neutra, razonable) ante cualquier reto que enfrentes a nivel corporal o mental y si estás respirando libremente en lugar de contener la respiración, si estás respondiendo en lugar de reaccionar, y si estás sonriendo con tu corazón, no estás sólo “practicando” yoga, lo estarás viviendo. De lo contrario, sólo estás ejercitando… nada malo en eso.

Om Shanti

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